Especial Blog 40 años de Elecciones Municipales

Cuarenta años de democracia local: un breve análisis de resultados

Francisco Velasco y Carmen Navarro

 

El sistema electoral local es, en su configuración jurídica, relativamente estable desde 1985.  A partir de este sistema normativo relativamente estable se pueden identificar y valorar los rendimientoso resultados políticos reales del sistema electoral. De forma gráfica, la evolución del voto a los distintos partidos ha sido la siguiente:

Fuente: elaboración propia con datos del Ministerio del Interior.

El gráfico anterior nos permite ver la alternancia entre las dos fuerzas políticas mayoritarias a lo largo del tiempo. El PSOE se impone en el mundo local en las elecciones de 1983, a modo de contagio de la mayoría absoluta que esta fuerza política había obtenido en las elecciones generales del año anterior. Esta clara preminencia progresista acaba con la victoria del PP en 1995, año en que las elecciones municipales actúan de precursor del cambio político nacional que se produciría en las siguientes elecciones generales. A partir de este momento ambos partidos obtienen porcentajes de apoyo similares en los tres comicios posteriores, pero en 2011 el PP se vuelve a distanciar, anunciando la clara mayoría que este partido obtendría meses más tarde en el panorama nacional. La competición electoral de 2015 pone fin al bipartidismo local, cuando ambas fuerzas políticas apenas alcanzan el 50% total de los votos (después de haber llegado a tener el 70% durante más de una década) al tiempo que se multiplican las preferencias por otros partidos que irrumpen en la escena local acabando con el quasi monopolio del que hasta entonces disfrutaban PSOE y PP. La descripción presentada hasta aquí confirma la existencia de una cierta nacionalización de la política municipal, pues sus cambios centrales están estrechamente relacionados con acontecimientos de aquella, pero también aporta elementos para argumentar que las elecciones municipales producen dinámicas particularesque las separa del resto de convocatorias.

En paralelo a esta lectura global, el siguiente gráfico permite seguir la evolución de las preferencias de los votantes por tamaño de la población e identificar las singularidades de los diferentes contextos. Desde esta perspectiva, se observa la emergencia de un tipo de comportamiento electoral específico en los municipios menos poblados. En aquellos con poblaciones inferiores a 250 habitanteslos electores apoyaron mayoritariamente a las candidaturas independientes en los primeros procesos electorales, a lo que siguió un patrón de voto predominante conservador que se ha mantenido hasta nuestros días. En los municipios entre 250 y 1000 habitantes encontramos un equilibrio entre el PP y el PSOE prolongado a lo largo del tiempo, sin que las candidaturas independientes propias del inicio del periodo ni los recientes nuevos partidos lo hayan alterado. El crecimiento en 2015 de las fuerzas políticas de ámbito no estatal unido a la llegada a la arena local de los partidos de la denominada “nueva política” (confluencias de Podemos y Ciudadanos) solo se dejar sentir en poblaciones a partir de 5.000 habitantesy aumenta a medida que crece el tamaño de población, experimentando los mayores apoyos en las ciudades más pobladas, las grandes ciudades de más de 500.000 habitantes, en donde la mitad de los electores se decanta por una lista diferente a las que habían dominado hasta entonces el panorama municipal. Se trata, por tanto, de un voto predominantemente urbano, pero no solo urbano.

Gráfico: Evolución del voto por tamaño de municipio, en porcentajes (1987-2015)

Fuente: elaboración propia con datos del Ministerio del Interior.

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