Blog

La acción local por el clima

La presión para incluir en la agenda política estrategias efectivas para el cambio climático es cada vez mayor.  Destacan las iniciativas internacionales que contribuyen a que se hable y se actúe por el clima, como la Agenda 2030 y su Objetivo de Desarrollo Sostenible 13, y abundan los actores de la sociedad civil incorporándose cada vez con más fuerza a esta aspiración. Por su impacto mediático recordamos la intervención de la joven activista sueca Greta Thunbergante el Parlamento Europeo o la huelga de jóvenes convocada a nivel mundial el 15 de marzo de 2019 bajo el movimiento Fridays for Future, cuyas movilizaciones vienen repitiéndose en multitud de ciudades, también españolas.

A pesar de su casi nula aparición en las campañas electorales que estamos viviendo en estas semanas, se trata de un asunto de importancia alta entre los retos que afrontamos como comunidad, algo que nos afecta a todos en nuestras vidas diarias: en España en concreto en forma de los episodios de temperaturas extremas, inundaciones, incendios o escasez de agua que ya desde hace algunos años venimos experimentando.

Pero a la hora de analizar las estrategias que se están adoptando para luchar contra sus efectos, tendemos a centrarnos en la acción de las organizaciones internacionales o de los Estados pues son los que establecen los estándares y estrategias generales. Sin embargo, los gobiernos locales están llamados a jugar un papel clave en la mitigación de sus causas y en la adaptación a los muchos desafíos que presenta este problema colectivo. A partir de sus competencias en materias clave conectadas con este ámbito – movilidad, urbanismo, residuos, energía- y gracias a su conocimiento del territorio, la proximidad a la comunidad y la posibilidad de implicar a la población, los ayuntamientos están en condiciones de incidir eficazmente y conseguir cambios reales. En otras palabras, la batalla contra el cambio climático se juega en gran medida en el nivel local.

Para tener un primer mapa de las acciones y políticas que están llevando a cabo los ayuntamientos en este terreno, se acaba de cerrar el Informe de Políticas Locales de Cambio Climático de la colección de Estudios de Políticas Públicas Locales en Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid del Instituto de Derecho Local de la UAM. En él sus autores –  Carmen Navarro, Moneyba González, Sofía Simou y David Alba– presentan en una parte introductoria las bases conceptuales del cambio climático para pasar enseguida a ofrecer los resultados de la exploración de la política de cambio climático de veintiún municipios madrileños mayores de 20.000 habitantes, sobre aspectos como la existencia o no de una política municipal de cambio climático y, en su caso, sus objetivos, prioridades, acciones, recursos, evolución y balance.

Son muchos los aspectos tratados e imposible volcarlos todos en esta breve entrada. Solo en la mitad de los municipios analizados se ha detectado la existencia de una estrategia específica por el clima, que suele tener como objetivos prioritarios los sectores de movilidad y energía. Se trata de una política que no surge a partir de la demanda ciudadana, pues ésta es muy baja, casi inexistente. Y está muy débilmente dotada de recursos, en especial de recursos humanos al interior de la organización municipal. Sin embargo, la participación en redes de los ayuntamientos en este ámbito es muy relevante – Pacto de Alcaldes, Red Española de Ciudades por el Clima de la FEMP, etc.- y sirve para el trasvase eficaz de buenas prácticas. Las medidas de eficiencia energética en las instalaciones y servicios municipales en el sector de la energía y el despliegue de carriles bici, aparcamientos disuasorios, peatonalización y calmado de tráfico en el ámbito de la movilidad son las acciones más extendidas. Los municipios más avanzados incluyen además ordenanzas de movilidad sostenible, la valorización energética en residuos, bonificaciones sobre el IBI y el ICIO o la infraestructura verde para la agricultura, bioenergía y sumideros de carbono.

De todos los ámbitos analizados, el que con diferencia presenta un nivel menor de desarrollo es el del urbanismo. El planeamiento urbanístico apenas está incorporado a la acción por el clima, a pesar de ser un ámbito en donde los gobiernos locales tienen plena competencia y que además influye de forma determinante en los patrones de movilidad de la población y, como consecuencia, en la mayor o menor emisión de gases que causan el efecto invernadero. Emerge por lo tanto como la asignatura pendiente en mundo local a la hora de luchar contra el cambio climático.

 

Deja un comentario

*