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¿Re-municipalizar servicios? La opinión de los alcaldes

Desde hace algunos años se oye hablar de un cierto agotamiento del modelo de la “Nueva Gestión Pública” como paradigma inspirador para la provisión de servicios públicos. Este modelo, surgido en los años ochenta en los países anglosajones y extendido después por todo el mundo, proponía una agenda de reformas fundada en la importación de técnicas propias de la gestión privada a la gestión pública a fin de modernizar la administración y mejorar la eficiencia y eficacia de su funcionamiento. La externalización – o provisión de servicios públicos por agentes privados- fue una de sus más populares recetas, pero incluía otras como los contratos programa, los incentivos al rendimiento, el estilo gerencial de liderazgo o las evaluaciones sistemáticas de servicios.

En Europa, los gobiernos locales fueron escenarios donde se implantaron estas estrategias de modo generalizado, demostrando una vez más su capacidad de innovación y adaptación a nuevas demandas. Y, aunque no existen estudios sistemáticos comparados sobre el grado de diseminación de estas técnicas, podríamos aventurarnos a afirmar que, en lo que hace a las externalizaciones, constituyen más la regla que la excepción en la forma de provisión de servicios.

Sin embargo, investigaciones recientes están identificando ciertas transformaciones del modelo, marcadas particularmente por la emergencia de re-municipalizaciones de servicios. Pero ¿estamos ante un cambio relevante? ¿están los ayuntamientos pensando en revertir los procesos de externalización? ¿nos encontramos ante una nueva era pos-Nueva Gestión Pública?

Podríamos buscar respuesta a estas preguntas fijándonos en la opinión de los alcaldes al respecto. Al fin y al cabo, los principales líderes políticos locales son centro y punto de partida de las iniciativas de reforma y, por tanto, un cambio en el sentido indicado tendría que comenzar con una voluntad reformadora desde la cúspide del sistema político local. Felizmente, gracias a una investigación europea que recoge las respuestas de más de veinticinco mil alcaldes europeos a un cuestionario sobre éste y otros temas, encontramos interesantes claves para orientarnos. El cuestionario se envió exclusivamente a municipios de más de 10.000 habitantes, entre 2015 y 2016.

Y lo cierto es que, interpelados sobre si les gustaría aumentar o reducir las externalizaciones existentes, los alcaldes europeos se decantan claramente por no cambiar el tipo de provisión que tienen en la actualidad. El gráfico de abajo presenta estos datos, mostrando que la mayoría de los líderes apoya la forma de gestión actual y que no desean cambios. Y, como suponemos que predominan las externalizaciones, deducimos que están satisfechos con ellas. Solo en dos países (Dinamarca y Grecia), menos de la mitad de los alcaldes encuestados apoyan la estabilidad, pero, curiosamente no lo hacen para decantarse por las re-municipalizaciones, sino para todo lo contrario. Podríamos concluir, por tanto, que no estamos ante esa nueva era pos-Nueva Gestión Pública anunciada por la literatura. Al menos, no en lo relativo al mundo local y si de los alcaldes  depende.

Preferencias de los alcaldes europeos sobre cambios en las formas de provisión (%)

Fuente: The European Mayor Project (2015-2016)

Sin embargo, quizás no deberíamos cerrar tan pronto el debate, pues si miramos más de cerca el caso español nos encontramos con una realidad singularmente diferente de la del resto de países. Un nada desdeñable 36 por ciento de los alcaldesas y alcaldes españoles expresan que preferirían re-municipalizar servicios públicos, siendo los únicos entre los que gana esta opción a la contraria.

¿Cuáles son las razones que sitúan a nuestros alcaldes en contraste con el patrón europeo? Cuando se les pregunta sobre el porqué de esa preferencia por las re-municipalizaciones apuntan a la mejora de la calidad de los servicios públicos y de los costes de estos servicios para los ciudadanos. Pero esto no parece constituir una clave explicativa, pues los alcaldes que apoyan más externalizaciones señalan también mayoritariamente estos dos mismos objetivos como razón para el cambio contrario.

Hurgando más en los datos encontramos que se trata mayoritariamente de alcaldes ideológicamente situados a la izquierda, como podíamos haber supuesto; pero no todos lo son, y también comparten esta visión muchos otros con posiciones más centradas o conservadoras. Otro dato resulta mucho más revelador y tiene que ver con los años de experiencia al frente de la política local: cuantos menos años lleva un alcalde en el cargo, más probabilidades hay de que apoye la re-municipalización. ¿Debemos suponer por tanto que la re-municipalización es un objetivo casi irrealizable y que los europeos ya lo han asumido mientras que nosotros aún estamos en ese debate? Por desgracia, nuestros datos no nos llevan más lejos, pero será interesante, cuando cerremos esta legislatura local saber cuántas re-municipalizaciones se han producido realmente.

Accede a los comentarios 2 Comentarios

  • Ricardo Luis Izquierdo dice:

    La calidad de los servicios públicos prestada por los ayuntamientos se resintió de forma muy importante por la limitaciones presupuestarias impuestas por el Ministerio de Hacienda.

    Estas limitaciones, buscando combatir el déficit público, tuvieron como consecuencia “recortes” en servicios importantes para la percepción ciudadana como la limpieza viaria, la recogida de residuos o la jardinería.

    El modelo de gestión indirecta ofrecía como ventaja , o así lo consideraban sus defensores, la mayor agilidad para obtener rápidos resultados obteniendo la satisfacción de los ciudadanos frente a la lentitud burocratizada de la gestión directa. Y bastaba con controlar al contratista, que realizaba el grueso de la gestión. Cómodo

    Pero los contratos sometidos a recortes han supuesto un continuo conflicto en la gestión pues en muchos casos los servicios requeridos en los pliegos de condiciones no tenían tanta merma como el pago que se realizaría por ellos. Además de ese desequilibrio de partida las empresas realizaron ofertas a la baja , muy a la baja, para mantenerse en el mercado esperando tiempos mejores. El pago que no cubre al coste igual a problema.

    La primera repercusión de los recortes fue la búsqueda por las empresas de la disminución de los costes laborales y como consecuencia para los trabajadores restricciones salariales y reducciones de plantilla con la consiguiente conflictividad.

    La conflictividad laboral es difícil de afrontar por los responsables municipales especialmente si son de ideología de izquierda

    Por tanto la situación actual es de insatisfacción ciudadana por los servicios prestados , incomodidad de los responsables municipales en el trato con los contratistas y conflictividad laboral latente.

    Estos inconvenientes parece que se atribuyen a la forma de gestión cuando el origen real fue la brusca ruptura del equilibrio del contrato que con los ciudadanos tiene la administración de prestar servicios de calidad.

    El exministro Montoro abuso de la administración mas débil, la local, pero no supo , no quiso o no pudo con las autonomías y el propio Estado. Consultarse los datos sobre el déficit de las distintas administraciones.

    La medicina de caballo de Montoro, que o cura al paciente o lo mata, consiguió la reducción del déficit municipal.

    Este éxito lo han pagado muy caro los responsables municipales, que no el causante, con la desafección ciudadana que ahora toca recuperar.

    Y si el problema lo causó servicios que prestaban por gestión indirecta, la solución será la gestión directa de los servicios. Así lo creen quienes han iniciado ese camino.

    La gestión directa y la indirecta tienen ventajas e inconvenientes y el paso, de la una a la otra es complejo.

    Destaco el problema del personal que para incorporarse a la administración debe someterse a procesos selectivos por capacidad, mérito y publicidad, y que excluye, sin solución, a extranjeros extracomunitarios y a quienes no tengan la titulación requerida por el EBEP aunque lleven años desempeñando su oficio.

    Considero que estamos ante el resultado de un “efecto péndulo” y que a medio plazo deberemos reflexionar sobre la calidad de los servicios públicos ,su coste y los procedimientos de prestación.

    • Carmen Navarro dice:

      Gracias Ricardo por tu comentario. Me parece una explicación muy acertada de la situación: “insatisfacción ciudadana por los servicios prestados , incomodidad de los responsables municipales en el trato con los contratistas y conflictividad laboral latente”; de ahí que se piense en la re-municipalización como solución en mayor medida en nuestro país – más golpeado por la crisis- que en otros (aunque resultaría interesante explorar el caso griego, cuyos alcaldes se expresan en sentido contrario… aquí tenemos un posible trabajo de investigación para nuestros estudiantes 🙂

      Pero, por más que intento hacerme con información, no veo que se estén llevando a cabo re-municipalizaciones en la misma medida en que las desean responsables municipales. Me pregunto el porqué ¿solo por limitaciones legales?

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