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¿Puede la tributación local mejorar el medio ambiente? Estudio de las bonificaciones medioambientales de los 50 mayores ayuntamientos de España

By 11 diciembre, 2019 No Comments

Laura Concepción González Calvache

Estudiante del doble grado en Derecho y Ciencia Política en prácticas en el IDL-UAM

La amenaza –ya palpable– de un ingente cambio climático, de consecuencias aún por determinar, está provocando respuestas a distintos niveles. Así, se busca dar solución a la cada vez más evidente emergencia climática en diferentes ámbitos: desde el movimiento “free the fruit” y el reto de la semana, mes o año sin generar basura, a buscar la reducción del uso del plástico desechable desde las industrias, los consumidores y las instituciones hasta los límites a la circulación con vehículos privados en capitales del mundo (París Zona ZCR, Madrid Central). En este contexto, se ha de recordar que la legislación española permite a los ayuntamientos promover el uso de alternativas menos contaminantes. En particular, la Ley de Haciendas Locales (LHL) otorga a los ayuntamientos la potestad de bonificar a sus contribuyentes algunos impuestos en aras de conseguir una ciudad más sostenible, si bien, como veremos, no todas las entidades locales aprovechan de igual forma las posibilidades que les brinda la ley.

La LHL permite el establecimiento de beneficios fiscales en cuatro de los cinco impuestos que regula: la reducción del IBI por la instalación de placas solares, los incentivos en el IAE para los negocios que utilicen energía renovable o fomenten el uso del transporte colectivo entre sus empleados, distintas bonificaciones para los vehículos en función de sus características (favoreciendo la contaminación en una de ellas) o la práctica exención (bonificación del 95%) en el ICIO por la instalación de placas solares. Asimismo, siguiendo el principio de “quien contamina paga”, la mayoría de los ayuntamientos cobra una tasa de basuras.

Mediante el análisis de las ordenanzas fiscales de los 50 ayuntamientos más poblados de España, se han investigado cuáles son las bonificaciones más utilizadas y los ayuntamientos más interesados en fomentar la sostenibilidad medioambiental. Se ha descartado al ayuntamiento de Pamplona que, rigiéndose por la Ley Foral 2/1995, carece de las bonificaciones potestativas mencionadas. Cada uno de los beneficios fiscales propuestos por la ley conforma una variable, a la que se añaden la bonificación que recibe el vehículo eléctrico y las tasas de basuras general (locales y viviendas) y específica (solo para comercios o pisos turísticos). A continuación, se resumen los principales resultados de la investigación llevada a cabo.

Más de la mitad de los ayuntamientos (52%) ha aplicado el tipo máximo de la bonificación del IBI (50%), referida a la instalación de las placas solares. Tan solo un 28% ha omitido la aplicación de este incentivo tributario, siendo algunos de estos ayuntamientos los de Sevilla, Badajoz y Murcia, o los madrileños Alcorcón y Fuenlabrada.

Las posibilidades del Impuesto sobre Actividades Económicas son las menos utilizadas. Este impuesto faculta a los ayuntamientos a permitir dos tipos de beneficios fiscales, uno porque el negocio utiliza energía renovable (hasta 50%), y otro porque la empresa fomenta el transporte colectivo (se puede descontar hasta la mitad). Este último es el beneficio con menos éxito de todos, contando tan solo con un 14% de ayuntamientos que lo aplican en el tipo máximo y un 68% que no aplica bonificación alguna. No marca una gran diferencia con respecto a la primera bonificación del IAE: tan solo el 24% lo ha aplicado en su tipo máximo, el 14% ha aplicado una reducción inferior y el 60% de los ayuntamientos no lo bonifica en absoluto. Resulta destacable mencionar que ni el ayuntamiento de Madrid ni el de Barcelona aplican estas bonificaciones en sus tipos máximos, como sí hace el de Córdoba o Salamanca.

En el IVTM, que permite cuatro bonificaciones distintas, encontramos que es la de vehículos históricos (de hasta el 100% de la cuota) la más aplicada, contando con tan solo un ayuntamiento (Zaragoza) que no la aplica. El 76% de los ayuntamientos lo aplica en su tipo máximo, estando entre ellos ayuntamientos con protocolos anti-contaminación como Madrid o Barcelona.

El mismo impuesto faculta a los ayuntamientos para aplicar dos bonificaciones más, por tipo de carburante y tipo de motor. Ambas opciones tienen una bonificación máxima del 75%. La primera presenta una escasa popularidad debido a la antigüedad de la normativa, pensada para distinguir entre gasolina con y sin plomo. Solo el 36% de los ayuntamientos lo aplica en grado máximo, y hasta el 40% no lo aplica en absoluto, convirtiéndose así en la bonificación menos aplicada después de las dos referidas del IAE. La bonificación del motor es una de las más utilizadas, después de la bonificación a coches eléctricos. La bonificación por el tipo de motor incluye también los híbridos que utilizan gas o electricidad además de gasolina. Un 72% de los ayuntamientos aplica el máximo porcentaje, el 18% otra bonificación inferior y el 8% (cuatro ayuntamientos) no la aplica. Estos últimos son los ayuntamientos de Huelva, Badajoz, Jerez de la Frontera y Sevilla.

La bonificación al coche eléctrico, que supone un beneficio del 75% del impuesto, es la segunda más aplicada, habiendo un 84% de ayuntamientos que la aplican en su grado máximo, ente los que se encuentran Madrid, Barcelona o Valencia, un 8% de ayuntamientos que aplica menos bonificación de la máxima permitida (Oviedo, Fuenlabrada, Leganés y Tarragona) y un 6% de ayuntamientos que no realizan bonificación alguna (Badajoz, Jerez de la Frontera y Sevilla).

En cuanto a la bonificación en el ICIO, que puede verse reducido por la instalación de placas solares hasta en un 95%, es aplicado en su grado máximo por un 48% de ayuntamientos, se reconoce una cantidad inferior por el 34% de ayuntamientos y en un 16% no existe este beneficio.

Finalmente, siguiendo el principio de “quien contamina, paga”, 31 ayuntamientos cobran tasa de basuras general (Barcelona y Valencia entre otros), 8 cobran solo la específica (como Madrid), 5 cobran ambas tasas (Torrejón de Ardoz) y 6 no cobran ninguna (Tarragona).

Los ayuntamientos que aplican menos bonificaciones son Badajoz, Jerez de la Frontera y Sevilla, siendo Oviedo y Leganés los que, aun efectuando bonificaciones, lo hacen reduciendo el tipo porcentual.

Los ayuntamientos que aplican todas las bonificaciones son Córdoba, Vitoria, La Coruña, Sabadell, Alcalá de Henares, Getafe y Salamanca, siendo Salamanca y Alcalá de Henares los únicos que aplican todos los máximos en todas las bonificaciones. Zaragoza aplica todas salvo la de vehículos históricos, poniendo en práctica, por tanto, todas las favorables al medio ambiente.

En definitiva, son muchos los ayuntamientos que aprovechan las bonificaciones de la LHL en favor de una mayor protección medioambiental. Sin embargo, el carácter potestativo de estos beneficios ha generado una situación muy heterogénea, en la que importantes entidades locales tienen aún un gran margen para mejorar el impacto medioambiental de sus decisiones tributarias.

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