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¿Sigue habiendo licencias por silencio positivo en la Comunidad de Madrid, tras la Ley 1/2020?

Fotografía grúas

Conforme a la nueva Ley madrileña 1/2013, de 8 de octubre, que modifica la Ley madrileña 9/2001, del Suelo (LSM), aún siguen siendo preceptivas las licencias municipales para todas las obras o actuaciones urbanísticas enunciadas en el art. 152 LSM. A falta de respuesta expresa del ayuntamiento, el Derecho urbanístico tradicionalmente ha previsto la obtención de la licencia solicitada por silencio positivo.Esta es la opción más conforme con el art. 24.1 LPAC, que establece como regla general el silencio positivo, frente al negativo. Sin embargo, hoy el silencio positivo se puede considerar residual. El art. 154.7 LSM, en su redacción vigente desde octubre de 2020, se refiere sólo al silencio negativo, por transcurso de tres meses desde la solicitud de licencia sin notificación de la resolución expresa.

Esta regulación del silencio negativo en la LSM se hace de una forma peculiar, que es fuente de dificultades interpretativas. Pues en lugar de establecer por sí y expresamente los supuestos de silencio negativo, el art. 154.7 LSM se remite a “los términos establecidos en la legislación básica estatal”, lo que obliga a consultar los supuestos de silencio negativo del art. 11.4 TRLS 2015. Y lo cierto es que no todas las licencias preceptivas conforme al art. 152 LSM está incluidas en el listado de silencio negativo del art. 11.4 TRLS. Con lo que hay que aceptar que puede haber en la Comunidad de Madrid, aún hoy, algunas licencias urbanísticas preceptivas con silencio positivo. Es claro, sin duda, que para las obras más importantes (nuevos edificios) rige el silencio negativo (pues tales obras están claramente incluidas en el listado del art. 11.4 TRLS). Pero para otras obras también sometidas a licencia previa (conforme al art. 154.7 LSM) puede haber más dudas, al no estar claramente mencionadas en el art. 11.4 TRLS.

Sentado que la regla general en el urbanismo madrileño es hoy el silencio negativo (art. 154.7 LSM), los supuestos en los que rige el silencio positivo son excepcionales, lo cual es ciertamente una paradoja, ya que la regla de principio del art. 24.1 LPAC es justamente el silencio positivo. Se puede considerar que se rigen aún hoy por la regla general del art. 24.1 LPAC todas aquellas obras, instalaciones o usos que están sometidos a previa licencia municipal (conforme al art. 152 LSM) y no están expresamente mencionados en el art. 11.4 TRLS 2015 (para los que expresamente se impone el silencio negativo). Piénsese en las excavaciones (art. 152 a) LSM) o los trasplantes de árboles (art. 152 e) LSM). O piénsese incluso en todas aquellas obras de edificación que precisan de “proyecto técnico de edificación” (y por tanto de licencia según el art. 152 b) LSM) pero no son edificios de “nueva planta” (conforme al art. 11.4 TRLS 2015), como puede ser el caso de intervenciones en edificios existentes para un cambio de uso.

Un supuesto muy peculiar y complejo de silencio positivo se refiere a las actividades de “construcción e implantación de instalaciones” (incluso de nueva planta) en suelo urbano o urbanizable. Se entiende por “instalaciones” aquellas construcciones distintas de los edificios en sentido estricto (como las instalaciones de telefonía móvil, las instalaciones deportivas o las de suministro eléctrico). Resulta que el art. 11.4 TRLS 2015, en su redacción original, imponía el silencio negativo para la “construcción e implantación de instalaciones de nueva planta” en toda clase de suelos. Pero la STC 143/2017, FJ 23, limitó el alcance de esta regla, por falta de competencia estatal. De manera que el silencio negativo sobre “instalaciones” (ex art. 11.4 TRLS 2015) sólo puede referirse lícitamente a instalaciones sobre suelo no urbanizable (o en la situación básica de rural no transformable), pero no cuando la instalación para la que se pide licencia se localice en suelo urbano o urbanizable (pues esta es una norma de contenido urbanístico que no corresponde adoptar al Estado, sino a cada Comunidad Autónoma). En consecuencia, dado que para estas “instalaciones” no rige el silencio negativo del art. 11.4 TRLS 2015, y dado que el art. 154.7 LSM refiere el silencio negativo a “los términos establecidos en la legislación básica estatal”, hay que concluir que para esas “instalaciones” no hay una regla expresa de silencio negativo, por lo que rige la regla general (de silencio positivo) del art. 24.1 LPAC.

Francisco Velasco Caballero

Catedrático de Derecho Administrativo

IDL-UAM

* Entrada publicada el 10 de dicembre de 2020 en el Blog Francisco Velasco

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